Cuando nos lanzamos a la búsqueda de un nombre para nuestra marca nos vinieron a la cabeza tantas posibilidades que no sabíamos por cual decantarnos.

Buscábamos un nombre sonoro, divertido, elegante y pegadizo, que tras un primer vistazo fuese fácil de recordar y que no estuviera expresamente relacionado con el producto en sí.

Dando vueltas a estos requisitos llegamos a la conclusión de que hay pocas cosas más pegadizas que una canción y si además ésta pertenece al repertorio de nuestra copla, la cual queramos o no forma parte del ADN de varias generaciones, conseguiremos que nuestra marca quede grabada a fuego en la mente de nuestros clientes.

Maruja Limón como muchos ya sabréis es el título de una copla que data de principios del s.XX y que a día de hoy todavía escuchamos tararear.

Nuestra marca ha sido registrada de pleno derecho en la oficina de patentes y marcas, junto con nuestra imagen identificativa, la cual también tiene una historia muy interesante que os contaremos en un futuro post.